Cuando estás preparando una gran cena navideña u organizando una barbacoa en el patio trasero, lo último de lo que quieres preocuparte es de una montaña de platos grasosos.
Cuando el carbón brilla y el aroma de la carne chamuscada llena el aire, te enfrentas a una decisión crítica. No se trata sólo del roce o de las astillas de madera.